UNA MAÑANA POR LA JACETANIA

Crónica de una mañana por la Jacetania

Por Daniel Organero

 

Todo empieza el día que deciden organizar esta ruta. Yo, que siempre me apunto a todo sin pensármelo mucho, enseguida relaciono compañía, bici, Pirineos y cuestas abajo (es superior el pensamiento de los descensos sobre el que primero hay que subir). Bueno ya estoy apuntado. Ahora lo imprescindible es procurar animar a gente de mi nivel porque viendo los apuntados, sé que voy a dar demasiado el cante ya que a novillos y galgos, pocos clubs nos ganan. Pasan los días y aquí no se apunta ni Cristo (serán gallinas!!!), empieza mi dilema si ir o no, y entonces llega el anuncio de que nos ha tocado una inscripción gratis para La Induraín. Ala ya está el lío hecho, ahora tengo que ir sí o sí. Entre obligaciones, lesionados y gallinas, logramos formar una grupeta de 13. Diez galgos, un campeón del mundo, Andrés y yo.

Viernes víspera de la salida. Doce menos cuarto, decido irme a dormir ya que a las 4 hay que levantarse para terminar de ultimar preparativos. No sé si producto de nervios o el café que me tome por la noche, empieza un incesante cúmulo de dar vueltas sin poder dormir, las doce y media, la una y cuarto, las dos… Empezamos bien la ruta!!! Las tres menos cuarto aun tuve el placer de verlas y ya me por fin me dormí. De continuo suena el despertador y ale! Comienza la aventura. Entre preparativos y desayunos se acerca la hora de la quedada.

Salgo al corral, ya se oye bulla en la calle, ya han llegado. Cojo la burra y salgo, ya habían llegado los primeros integrantes de la grupeta. Ahí estaba Carpin con su furgoneta, y su flamante producto de ingeniería, un perfecto sistema de porta bicicletas que más de uno querría tener en su furgo. Muy bien Carpin, menuda cabecica tienes, hay que cuidar a las fieras. Poco a poco nos vamos juntado los 12 valientes que arrancaremos de Fuentes. El guerrero número 13 nos esperaría en Jaca. Cargamos burras y provisiones, todo listo, fotico de rigor y arrancamos.

El viaje transcurre entre conversaciones de ciclismo y trabajo. Va amaneciendo, el pirineo se va acercando.

Con las primeras luces del día llegamos a Jaca. Miguel Ángel ya nos estaba esperando allí. Bajamos de los coches, hacia una mañana fresca, soleada, todo indicaba que iba a hacer un gran día. Descargamos las máquinas y las aparcamos al otro lado de la calle, me quedo observándolas, joder que nivel, que morrico más fino tenemos todos.

La gente se empieza a poner nerviosa, todos quieren cambiarse y subirse a la bici, pero Daniel pone calma, “venga todos a almorzar que aún es pronto” nos grita. Nos reunimos y empezamos a almorzar, allí pude observar como aguerridos ciclistas temblaban como pereras con el fresco de la mañana. Terminamos de almorzar y todos a cambiarnos. De repente nos vemos envueltos en un trajín de maillots, manguitos, cascos, bandanas, y toda la infinidad de componentes necesarios para montar en bici. Ultimamos preparativos, aguas, comidas, barritas, geles… y algún membrillo jejeje por cierto Daniel pedazo de membrillo nos trajiste!!!

Ahora sí, empieza lo bueno, comenzamos a pedalear, formamos el pelotón y empezamos a rodar alejándonos de Jaca, la mañana era fresca y en las sombras y pequeñas bajadas se notaba, se empiezan a formar conversaciones entre compañeros de filas, seguimos avanzando, la carretera es suave y muy llevadera, perfecta para calentar. Empiezo a ver treinta y picos largos y cuarenta y tantos en el gps, entonces me doy cuenta que la ruta para todos los públicos se va poner peliaguda en muchos de sus tramos. Qué bien se rueda por aquí pensaba, cuando giramos en Puente la Reina, se acabó lo bueno pensé, y ya nos metimos en una carretera de las mismas características, un poco más accidentada con sus repechos y bajadas. En una de estas me coloco a rueda del incombustible Eloy.” No todo el mundo puede decir que va a rueda de un campeón del mundo!!!” Le digo, Santos, que estaba allí me responde “tienes que ir a rueda de él al principio y al final”, yo me río, pero como veremos más adelante, a Eloy le marcó el comentario.

Terminamos de bajar un repecho y empiezan a marcar giro a la derecha y cambio de carretera. Nos metemos en una carretera estrecha, de las de antes, poco transitada y típica del Pirineo. Poco a poco y tras un considerable repecho vamos quitando kilómetros a esa carretera. Llega un momento en el que mires por donde mires sólo se ve montaña, por alguna tendremos que salir. Cogemos dirección Fago, ahora sí que está liada del todo! y comenzamos a ascender por un precioso puerto, rodeados de verde, con ese característico olor a montaña. Un paisaje de escándalo, muy bonito, entonces empieza lo bueno. Mientras todos empiezan a devorar metros y metros de este puerto, yo decido descolgarme para disfrutar del paisaje, de esos pequeños detalles inapreciables cuando pasas a buen ritmo en una bicicleta. Luís Ángel se percata, se deja caer un poco y me ofrece su compañía. Muy agradecido le digo que si quiere ir a más ritmo que vaya, que no hay ningún problema, pero enseguida se da cuenta del paisaje que estamos atravesando y se queda conmigo, dándome conversación y disfrutando del mismo. Ya no vemos a nadie, solo quedamos nosotros y el puerto, poco a poco nos vamos haciendo con él, entonces aparece Santos diciendo que ya estamos en fago y que nos están esperando. Llegamos, todo son ánimos, que tal vais, y venga que ya está casi hecho (como si nos costara subir me imaginé), “pobrecicos” pienso, “seguro que no se han dado cuenta de esto o de aquello”.

Ansiosos por continuar nos hacen engullir prácticamente el almuerzo, todo eran prisas por continuar y seguir disfrutando de la bici. Ahora sí que voy a apretar e ir con ellos. Pero no conocen a la Pinarello, no la han sentido, es un maquinón, una bestia parda, todo nervio, a nada que le das un poco, se encabrita y se empina, como las motos de dos tiempos. Antes de tener un percance y ponérmela de sombrero decido no encabritarla. Poco a poco coronamos y ya vino la bajada. Esto sí que mola, bajamos todos juntos, a la velocidad del rayo, que bonito es ver a tus compañeros enlazar una curva tras otra.

Llegamos a Ansó, bonito pueblo, lo pasamos y seguimos hasta hecho, volvemos a subir. Otra vez con Luis Ángel, que me vuelve a brindar su compañía, el resto a lo suyo, pedalada tras pedalada seguimos disfrutando del paisaje, pero esta vez la carretera es un poco más empalagosa, se agarra y es tan abierta y recta que parece que no avanzas. Carpin y Santos vienen a nuestro encuentro, y enseguida coronamos. Otra vez viene lo que nos gusta, la bajada, otro descenso a toda zapatilla, y esta carretera nueva te permite disfrutar más de la velocidad, una gozada la verdad.

Y de pronto llegamos a Hecho, terreno favorable hasta Puente la Reina. Nos reagrupamos, todos juntos otra vez. Empezamos a rodar, que bien íbamos de nuevo, pero, de repente, algo pasó. Cogemos un ritmo de escándalo, no sé si alguien se había dejado algo en el fuego, o iba con hora, o querían hacer saltar algún radar… ni los gitanos corren tan deprisa delante de la Guardia Civil! 20km a este ritmo pensaba… bufff, pero tranquilo si esto sigue así se pasaran pronto. Manuel vió entonces que me costaba seguir la rueda del de delante, y fue hasta la cabeza, a decirle a Daniel (que ví que era el que más prisa tenía) que aflojara un par de puntos, que existía riesgo de desprendimiento. El ritmo aminoró, para entonces ya me había dado cuenta de que le había pegado fuego a buena parte de mis reservas, pero bueno, aún quedaban, veía que no iba a tener problema en llegar a Jaca. Entonces se me emparejó Eloy, se interesó por mí, yo encantado de cómo un récordman mundial rodaba a mi par. Entonces yo no me di cuenta, pero el empezó a engañarme a base de consejos, algún pastelito y algún sobre de glucosa. Con la ignorancia propia de un chico de diez años, ya había caído bajo el engaño de Eloy.

Llegamos a Puente la Reina, ya con la reserva, pequeños repechos se convertían en “repechazos”, ya no podía seguir el ritmo del grupo, pero para llegar a Jaca a la marcha iba bien. Ya me sacaba mucha distancia el pelotón, cuando distingo una silueta parada en el arcén, colores del club de los conejos, casco rojo. Sí, era Eloy, todo un campeón del mundo me estaba esperando a mí, un aficionado, mal entrenado, en el que nadie se fijaría. Le alcanzo, “venga chaval!! Que te voy a llevar hasta arriba, a nuestro ritmo, ya verás que bien vamos a subir”. Madre mía,” Eloy no voy a poder voy en las ultimas de verdad.” Yo no lo veía nada claro, pero sin saberlo él ya me había convencido. Me vuelven a esperar, comenzamos a rodar hacía San Juan, Daniel me dice que si quiero que vaya a Jaca por si estoy muy jodido. Pero entre Eloy y un poco de mi orgullo me obligan a seguir. Eloy y Borraz se quedan conmigo, con ritmo pesado y lentísimo comenzamos a subir, un cartel me dice que me quedan 8km de purgatorio. Otra vez, Eloy creo que es imposible, no tengo energía. Entonces comienza a caer un diluvio de ánimos, adulaciones, y todo tipo de comentarios que hace que uno se olvide un poco de lo que le espera. Pero las piernas no iban, la bici no avanzaba, y yo creía que estaba escalando una pared, el pié se me dormía y acalambraba, los riñones me pinchaban y la cabeza empezaba a fallar. Otra vez, Eloy, Borraz, no puedo muchas gracias por todo, lo he intentado pero no puedo. Nada de eso no me iban a dejar caer, venga chaval! Que no queda nada! Y empezaron a empujarme. No concebía como dos personas de 64 y 71 años respectivamente tenían que empujar a uno de 30. Otra vez el orgullo, aprieta los dientes y dale todo que puedas a los pedales porque precisamente ligero no eres y te vas a cargar a los “abuelos”. Todavía me quemaba más, se ampliaba el sufrimiento, la cabeza hacia lo que quería, era incontrolable. Llego el primer pie a tierra, “que haces!” me grita Eloy. Tenía que parar, no sentía el pie, no tenía fuerzas. Borraz se adelanta a decirles lo jodido que estaba. Otra vez el orgullo, “tira para arriba y trata de llegar con lo que están haciendo por ti”. Otra vez a remar, y así durante todo el ascenso. Llego Santos y me dio la opción de bajarnos, pero pronto se puso a empujar. Yo sabía que no podía, que a duras penas iba a llegar arriba, pero tampoco me quería rendir, no podía darme la vuelta después de todo los que estaban haciendo por mí. 16 horas después del inicio del puerto de San juan llegué al monasterio viejo. Veo un barote allí y decido parar y sentarme, comer algo. Estaba muerto, vacío… no me quedaba nada, y encima aun me dijeron que quedaba los más duro. Me llama Daniel, me dice que están esperando, que si subo o si bajo. Otra vez el orgullo venga, arranca que llevan esperándote dos horas, llega hasta arriba. Me cuesta hasta levantar la pierna por encima de la bici, pero ya estoy encima otra vez, llegan otra vez Santos y Eloy y otra vez para arriba, pero esas eran otras rampas, las pocas fuerzas que había juntado pronto desaparecen otra vez, pie a tierra de nuevo y a subir andando. Entonces vino la sensatez en bicicleta, llego Carpin me vió y me dijo venga para abajo que me voy contigo, ya lo has dado todo. Le doy la razón, me rindo y para abajo, Santos y Eloy siguieron acompañándome. La cuesta abajo me da la vida, me refresca, pero ya no la disfruto, frenar me atenaza el cuerpo y lo riñones, todo son dolores. Nos dejamos caer y llegamos a la carretera de Jaca. Jaca 10km… La virgen, no puede ser, 10km que me suenan a cien, pero bueno, ponte a trabajar que tienes a tres pedazo de personas y ciclistas llevándote en palmitas, echa el resto que estas al lado, venga aprieta los dientes. Sin sentir nada ya llegamos a Jaca, conseguido, has sobrevivido, pero sobre todo has aprendido una lección y has adquirido una buena experiencia.

Enseguida llegaron todos, nos volvimos a juntar, todo eran risas, bromas y alegrías, era el protagonista del día. Ducha y a comer. Nos lo habíamos ganado.

Quiero agradecer a todos la solidaridad y el buen ambiente que reina el grupo, con el que se puede ir a cualquier sitio, en el que todos días se aprende. Contento de pertenecer a él y de estar rodeado de todos.

Especial agradecimientos a Santos, Carpin, Eloy y Borraz por todo lo que tiraron y empujaron de mí. Espero que os haya gustado y así os doy la oportunidad de ver lo que os perdisteis por no ir “disfrutando de paisaje” jejejeje

MORALEJA!!!!!

Hay que entrenar más, hacerle caso a Eloy en sus consejos pero no en sus engaños, y organizar más días como este. Un saludo y a esperar la siguiente

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